viernes, 20 de marzo de 2009

Las conclusiones científicas deben ser criticadas, para que puedan ser realmente científicas



Hace un par de años se publicó en castellano uno de los libros de Tom Bethell, titulado "Guía políticamente incorrecta de la ciéncia", cuya reseña podemos encontrar en "Libros".

Su tésis fundamental es que a los científicos debería aplicarseles la misma dura crítica que a los políticos, no tanto mediante una "Opsición" institucionalizada, sino más bien mediante un control mediático de sus conclusiones. Puesto que el conocimiento científico para ser tal, debe estar sometido a la más implacable de las críticas; algo que no siempre sucede.

El libro comienza con una frase demoledora: "Parece como si los científicos gozaran de cierta inmunidad. Toleran el examen, pero preferiblemente si se hace dentro de sus propias filas". Y en el segundo párrafo añade "Pero la verdad es que la ciencia se ha politizado, y los científicos no quieren criticarse los unos a los otros, ¿quién va a hacerlo?. Creo que los periodistas necesitarían involucrarse más en este asunto".

Otro provocativo párrafo lo encontramos al final del primer capítulo cuando señala, siguiendo a varios Premios Nobel de Economía, que la preservación de la naturaleza es necesario el concurso de la propiedad privada y de los valores comerciales: "Por consiguiente, el valor comercial ayuda a preservar a los grandes animales que, de otro modo, tendrían un futuro azaroso y costaría mucho conservarlos. El elefante representa el mejor ejemplo. Su valor comercial reside en el marfil de sus colmillos. La prohibición internacional de venta del marfil, aceptada por los EEUU en 1989, resulta, no obstante, tan complicada para los elefantes como sería para los millones de vacas de nuestro país la prohibición de venta de carne. Privados del valor del marfil, los habitantes de los poblados africanos ven al elefante como un estobo; no son más que "ratas gigantes", como señaló Fred Smith en cierta ocasión. Pueden romper con sus trompas los tejados de los almacenes de grano y consumir en un santiamen el alimento para toda una temporada".

Sin duda, se trata de un libro provocativo e interesante.

No hay comentarios: