martes, 26 de agosto de 2014

Los gremios medievales y la parálisis de la innovación.

Los gremios medievales con su control sobre los procesos de producción tenían como una de sus misiones impedir toda posible innovación.

De esta forma en 1643 el Consejo Privado del Rey británico no se contentó con negar una patente para una revolucionaria máquina tejedora, sino que ordenó su destrucción. Retrasando por más de dos siglos el avenimiento de  la Revolución Industrial.

Para evitar cualquier innovación el ministro francés Colbert emitió un documento según el cual la tela fabricada en Dijon y Selangez tenía que contener 1.408 hebras, incluidas la orlas. Mientras que las hechas en Auxerre y Avallon debían contener sólo 1.375 hebras, y las de Chantillon 1.261.

Para eso creó un ejercito bien remunerado de inspectores, fideicomisarios, jueces de paz y otros funcionarios facultados para poner multas y castigos.

Colbert publicó más de 1.000 regulaciones de est tipo que afectaban a más de 200 artículos fabricados por considerados "sectores prioritarios".

La Revolución Francesa terminó con todo esto, mientas que en Inglaterra lo hizo en 1813 la derogación del Estatuto de los Artesanos, que databa de 1563.

domingo, 24 de agosto de 2014

La moratoria ‘a la Griesa’ de Argentina

Por  .

elpais.com


Los terratenientes británicos y la derogación de la Ley de Granos en 1846. Consecuencias de las reformas electorales.

Uno de los impuestos más curiosos de todos los tiempos fue el IMPUESTO POR CHIMENEAS O ESTUFA que afectaba a los manofactureros británicos de finales del siglo XVII, y que fue abolido en 1689. Ya que a partir de entonces en vez de recaudar por chimeneas se comenzó a gravar la propiedad de la tierra. Los terratenientes perdían poder a costa de los nuevos industriales.

El cambio consiguiente en el poder político movió tendencias, aunque no del todo. Hay que esperar a 1846 para que se derogue la odiada Ley de Granos, demostrando que la destrucción creativa significa redistribución no sólo de renta, sino también de poder político.

La derogación de la Ley de Granos fue una de las primeras consecuencias de la reforma electoral británica. Una reforma que se concedió porque las élites pensaron que era la única forma de garantizar su continuidad.

El movimiento "cartista" inició una campaña por el sufragio universal en 1838. Tomó el nombre de la "Carta del Pueblo" evocando a la Carta Magna.

Recordemos que la Ley de Granos prohibía la importación de cereales a fin de mantener sus precios elevados y garantizar los enormes beneficios lucrativos de que gozaban los grandes terratenientes, tal como nos muestran las historias narradas por Jane Austen.

Sin embargo, tras la reforma electoral, los nuevos parlamentarios de Manchester y Birmingam querían maíz y trigo baratos para poder mantener los sueldos bajos. No importa añadir que estaban muy ligados a la industria textil. En cualquier caso, los dirigentes sindicales apoyaron la campaña empresarial contra la imposición de aranceles a los cereales y otros alimentos.

La derogación de la Ley produjo sus efectos al permitir la importación de tan esenciales materias primas, los precios de los principales alimentos descendieron los suficiente como para considerar que las amenazas malthusianas habían pasado. Incluso hay quien sostiene que la terrible hambruna irlandesa no se hubiese producido sin el concurso de esta Ley.

Los terratenientes iniciaron un largo proceso de decadencia. A la vez que el liberalismo económico ganaba posiciones incubando la explosión de actividad y prodigios de finales del siglo XIX y principios del XX.

El encargado de la deregación de la Ley fue Robert Peel quien, durante su mandato (1834-1835 y 1841-1846), permitió el libre comercio, y además de eliminar la Ley de Cereales acabó con las Leyes de Navegación que obligaban a que las importaciones a Inglaterra se realizaran con barcos británicos. Además, hizo desaparecer muchas tarifas y estableció tratados comerciales con Francia y otros Estados. Incorporó la doctrina de la famosa cláusula de "nación más favorecida", según la cual los beneficios concedidos a un determinado país se debían hacer extensivos a todos los demás.




Su ejemplo, se extendió como un virus que incoaba prosperidad por allí por donde pasaba. La década de los prodigios de la segunda mitad del XIX le debe mucho a Peel.

El algodón y la historia de un lobby.

El rechazo al algodón la Inglaterra del siglo XVII

En el siglo XVII, los ingleses usaban ropas de lana, lino, -y si eran ricos- seda. El algodón era prácticamente un desconocido.

Sin embargo, el comercio con la India traía cada vez más algodón "cálico". Por su ligereza, suavidad, facilidad para limpiarlo y por sus colores atrojo la demanda de los más acomodados. Además, su precio lo hacía mucho más asequible que sus alternativas.

De manera que los tejedores de lana y seda se resistieron a la llegada de este advenedizo rival; y presionaron al Parlamento para que les otorgara protección contra él.

Así, en 1699 se ordenó, por parte del Estado Británico, a todos los jueces y estudiantes a utilizar togas de lana. Un año después se dispuso que obligatoriamente los cadáveres fueran amortajados con telas de lana de oveja. Excluyendo de esta forma, claro, al algodón.

Y finalmente, al año siguiente, se prohibió que se diese color a los tejidos de algodón. De manera que las mujeres que quisiesen vestir más alegres debían hacerlo de muselina lisa que si se podía hacer teñir. 

Al mismo tiempo, los productores de lana llegaron a contratar matones para asustar a los que usasen algodón en sus ropas. Y de hecho, consiguieron que el uso de ese tejido tuviera una cierta connotación de "acto antipatriótico".

Pero el éxito definitivo lo obtuvo este lobby en 1722 cuando consiguieron que se promulgase la Ley del  Cálico por la que se prohibió la utilización del algodón en cualquier de sus formas. Incluso si se usaba para el limpiado de muebles.

Sin embargo, para evitar la Ley los importadores comenzaron a traer algodón en bruto, y a "colocarlo" entre las solteronas tejedoras rurales para que lo convirtieran en tela. Eso si, mezclándolo con lino o lana para que todo fuese legal.

Lo que provocó que el uso del algodón fuese un hecho a pesar de toda las persecuciones que se implementaron. Incluso muchos industriales que trabajaran con lana se pasaron a las filas del algodón. por lo que finalmente la Ley del Cálico fue derogada en 1774. Es decir, fue derogada por la fuerza de los hechos.

Con el fin de la prohibición que la difusión del algodón experimentó un crecimiento espectacular, pues las masas más populares se encontraron con un producto que podrían pagar, y utilizar en las mejores condiciones (lavar), con especial éxito en ropa interior. Es decir, que se produjo un claro mejoramiento de las condiciones de vida de los menos favorecidos -aunque con más de 50 años de retraso sobre lo que podría haber sido.

Esta historia fue de las que llevó a Joseph Schumpeter a exclamar que el logro del capitalismo "no consiste en proveer de más medias de seda a las reinas, sino en ponerlas al alcance de las jóvenes que trabajan en fábricas a cambio de una cantidad de esfuerzo cada vez menor".

Y es que las instituciones económicas inclusivas exigen no sólo mercados, sino mercados inclusivos que creen reglas de juego equitativas y oportunidades para la mayoría de la gente. El respaldo por el poder político a la élite contradice esa posibilidad.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Baleares bate en julio un nuevo récord de afiliados fijos discontinuos
























De la Última Hora.

La teoría de los incentivos, una vez más se cumple. Promovimos dos reformas desestacionalizadoras durante nuestro paso por el Govern:

1) Permitir la apertura de comercios de gran tamaño en las zonas turísticas durante todo el año, y no sólo durante la temporada de verano.
2)Crear un incentivo para mantener la actividad hotelera (fijos discontinuos) más allá de las primeras caídas de demanda tras las temporadas.

Los resultados nos confirman que fuimos por la buena dirección; y que no es de recibo la queja y el lamento permanente por la menor duración de la temporada turística, al tiempo que se reclaman medidas que incentivan ese recorte. El buen camino es el contrario.

lunes, 11 de agosto de 2014

La Clave ¿Hay democracia en España?. Por Garcia-Trevijano



La Clave, presentado por José Luís Balbín, fue uno de los grandes programas de televisión de nuestro país. Desde su desaparición no se han vuelto a ver debates de esa altura.

domingo, 10 de agosto de 2014

Dentistas una rama sanitaria al margen del Estado

Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, el gasto sanitario español ha crecido entre 1998 y 2011 un 50% más rápido que el gasto por persona servicios odontológicos (descontando la inflación en ambos casos).

El incremento de gasto sanitario por persona entre los años señalados fuer del 52%.
El incremento del gasto odontológico por persona en esos años fue del 32%

Lo más probable es que la diferencia se deba a la que la especialidad odontológica se ha desarrollado al margen del Estado con estandares de calidad al máximo nivel europeo y, con costes más estabilizados.

La satisfacción de los españoles con su salud dental es mayor que en otros muchos países de nuestro entorno.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Por vez primera se impulsan las energías renovables en Baleares, más allá de la retórica






















Mi más sincera enhorabuena a todos los baleares y de forma especial al Director General de Energía Jaume Ochogavía y su equipo.

Tomado de Diario de Mallorca.

viernes, 1 de agosto de 2014

Racionalidad versus mentira

Los adeptos al racionalismo somos ante todo enemigos de los dogmas y fieles seguidores del pensamiento científico.

Sin embargo, en el siglo XX la palabra racionamismo comienza a identificarse con una actitud cerrada consistente en reducir toda actividad del espíritu a sus componentes lógicos; ignorando la originalidad y la función del mito, de la poesía, de la fé, o la ideología, de la intuición, de la pasión, del culto a lo bello e incluso de la sed de lo feo y del mal. Normalmente poniendo a la misma altura las conductas racionales y las otras, como si todas las conductas fuesen irracionales y todos los conocimientos tuviesen el mismo valor.

Hoy como antaño el enemigo del hombre está dendro de él; pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira. La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira.